Las dos caras de la infidelidad

Único pecado "de dos", donde se castiga a una y se perdona al otro

Así son las cosas hasta la Fecha en nuestro país -y en muchas otras partes del planeta-; en el doloso acto de la infidelidad la balanza se inclina pesadamente sobre las cabezas femeninas. A un hombre adúltero se le considera normal, saludable y hasta quizás, más hombre.

En la gran mayoría de los casos, incluso la sociedad lo felicita cada que tiene 'una aventura". Lo criticamos, pero rara vez lo culpamos por su conducta. La responsable de su comportamiento es su naturaleza, misma que "lo obliga" (no hay que olvidar que "el hombre es hombre").

Al criticarlo implicamos que. si comete traición, esto se debe a que está haciendo "lo que le nace'.

El zar Pedro El Grande mandó ejecutar al amante de su esposa, la zarina Catalina I; después la obligó a tener expuesta, permanentemente en su dormitorio, la cabeza de su "affaire", conservada en un jarrón de vidrio.

A un VARON INFIEL se le considera:

+ Adorador de la mujer.

+ Muy hombre.

+ Un donjuán.

+ Un conquistador.

+ Un individuo que a merced de sus necesidades biológicas, tiene que seguir su impulso sexual dondequiera que éste lo lleve.

A una MUJER INFIEL se le considera:

+ Ramera.

+ Prostituta.

+ Mala mujer, esposa o madre.

+ Encasillamos su conducta y hasta la tachamos de ninfómana y lujuriosa. No la consideramos, ni siquiera mujer... sino una cosa que no merece existir.

La MUERTE tiene género

En la actualidad, en más de la mitad de las 48 culturas del mundo estudiadas por la antropóloga estadounidense Suzanne Freyser, el marido de una infiel tiene derecho legal a marcarla con hierro candente. apedrearla y hasta matarla. He aquí unos ejemplos:

+ En Annam (Indochina), el marido con que sólo sospeche de la Infidelidad de su esposa tiene derecho a castigarla, dándole tantos azotes como sea necesario para que confiese el nombre de! "culpable". El "Sancho", que casi siempre es fabricado. debe pagar a las autoridades determinada suma. Si no la posee está obligado a trabajar en la propiedad de! ofendido hasta que éste se sienta satisfecho.

+ Si una mujer de Nueva Guinea comete el delito con un blanco, éste tiene la obligación de pagar una indemnización a la parte ofendida y ahí termina el asunto, pero si el engaño ha sido con un negro de la tribu, la adúltera sufrirá la pena de 100 latigazos dados en varias partes del cuerpo.

+ En Marruecos, donde prevalece la religión musulmana, la infiel recibe una paliza que, generalmente, termina con su muerte. Otras veces, el marido la echa a la calle y junto con sus vecinos la apedrean hasta causarle la muerte

+ Se asocia el adulterio con la muerte desde hace mucho. La literatura occidental está llena de heroínas que perdieron sus vidas por hacer lo mismo que hacen los héroes impunemente. Después de engañar a su marido, Ana Karenina (de la célebre novela de Tolstoi) se lanzó bajo un tren, y Madame Bovary (la heroína de Flaubert), se envenenó.

+ A la puesta de sol, en la ciudad de Tetuán, Marruecos, no se ve mujer alguna asomarse a los balcones o azoteas; cuando salen a la calle están sigilosamente vigiladas por guardias, que pagarían con la vida la posible infidelidad de su protegida.

+ En Bangladesh es notable la cantidad de muieres, alguna vez infieles, que imploran caridad en la vía pública. No es extraño que el viajero escuche dramáticas historias que relatan la perdida de los ojos

46% de los casos de infidelidad son cometidos por las mujeres

TIPOS DE INFIDELIDAD

+ La más común es la casual, la clásica 'canita al aire', que ocurre durante un viaje de trabajo o en una noche de aventura. Es efímera: así como empieza, termina.

+ Hay otra en la que el sujeto se involucra emocionalmente y que puede durar mucho. Es la más grave porque se comparten vivencias, tiempo, planes, etc. A menudo destruye a las parejas.

TRES VECES TE ENGANE...

Las causas de la infidelidad son motivo de controversias entre los especialistas, quienes, sin embargo, remarcan las notables diferencias que hay entre un hombre y una mujer que engaña.

ELLOS:

+ Unos ponen el cuerno a causa de problemas en su relación.

+ Muchos son infieles por costumbre (ya es parte de su personalidad). Para éstos, el encanto del "affaire" no reside en poder alejarse de los conflictos de la relación, sino en el riesgo de lo prohibido. Para ellos, eso es lo que hace la vida excitante. Una vez que el romance deja de ser clandestino. pierde todo su atractivo.

+ El hombre es más práctico: le interesa el contacto sexual. De entrada nunca piensa involucrarse sentimentalmente.

ELLAS:

+ Cada mujer esconde sus razones para ser infiel, pero muchas tiene algo en común: Iinsatisfacción sexuall... y emocional.

+ Buscan primero el vínculo sentimental y más tarde llegan al encuen-tro íntimo. En su caso, la Infidelidad es más profunda, no tan pasajera. Aunque, por supuesto, hay sus excepciones.

En cuestión de números, la sicoterapeuta aclara que "estadísticamente se ha encontrado que en dos de cada tres parejas existe infidelidad en algún momento de la relación. De éstas el 54% la cometen los hombres y el 46% las mujeres. Es probable que esta diferencia se deba a las condiciones sociales en que viven ellos y ellas: sin embargo, esto no es un problema de sexo, sino de un síntoma de la relación".

Para la sicóloga Claudia Liliana Bello, del Instituto de Estudios de la Pareja, AC, existen determinantes que refuerzan la infidelidad, por ejemplo:

+ Los medios de comunicación promueven el erotismo y modelos de hombres y mujeres deseables.

+ Espacios de tiempo de separación entre parejas.

+ Los cambios en las relaciones entre los sexos facilitan, cada vez más, enfrentarse a situaciones tentadoras: la mujer se ha integrado a campos anteriormente del dominio masculino y esto ha dilatado sus horizontes: a la vez, el hombre dispone de mayores posibilidades de conocer mujeres interesantes y convivir con ellas.o

Para abundar en el tema:

Hasta que la otra nos separe o los laberintos de la infidelidad, de Raquel Pelsekovlcius,